De los órdenes del amor al amor responsable en la Comunidad Terapéutica

De los órdenes del amor al amor responsable en la Comunidad Terapéutica: La alianza que ve al adicto y a su familia.

La Comunidad Terapéutica contempla cómo interactúan tres sistemas interdependientes, el familiar, el social y el educativo-terapéutico, formando un sistema mayor. Es importante mirar el sistema completo, la interacción de los componentes del sistema para una mayor funcionalidad.

Dice Hellinger: “Primero es el orden, luego fluye el amor.”


Las Constelaciones Familiares, en vez de indagar en los problemas, las carencias y las dificultades, mira hacia los eventos, las implicaciones sistémicas y las soluciones, favoreciendo las actitudes de reconocimiento, agradecimiento, respeto y honra a la familia.
De esta forma conduce al encuentro con las fuentes de la fuerza que alberga para cada uno de sus miembros, restableciendo así el equilibrio en el sistema familiar. Aborda aspectos derivados de la pertenencia, los vínculos familiares y las dificultades de los padres y los hijos; dificultades emocionales, conductuales, de comunicación, de aprendizaje, de adaptación, etc… Integra firmeza y sensibilidad; firmeza para definir y marcar límites, para guiarse por la normatividad de los sistemas; sensibilidad para abrir el corazón para ayudar a la persona que sufre, para apoyar y frustrar a la persona cuando lo necesite. Ve en las actitudes disfuncionales de las personas solamente una muestra profunda de amor y de lealtad incondicional a los padres. Un amor infantil, un amor ciego que necesita claridad para ser guiado de manera diferente.
Sin una buena relación con sus padres las personas que experimentan un adicción tienen difícil a su recuperación, no pueden cambiar a su familia, eso no es posible, más bien, pueden cambiar la imagen que tienen de ésta y por tanto ellos cambian su manera de estar con sus padres, con su familia.

La comunidad terapéutica constituye un sistema particular. Es un sistema con una interacción continua, un conjunto humano con una cierta permanencia en el tiempo donde se organizan unas relaciones especiales entre sus miembros. Este sistema es regido por reglas, tareas e interacciones donde todos sus miembros confluyen y se confrontan con su propio sistema familiar a través del diario vivir y los grupos terapéuticos.
Los residentes de una comunidad terapéutica se relacionan entre sí generando vínculos que tienen como finalidad sanar o restablecer las relaciones conflictivas de su pasado para vivir mejor en el aquí y ahora, para estar en un ajuste creativo en el “sólo por hoy”.

Una parte del compromiso en la recuperación de una persona con una adicción corresponde a la alianza firme y respetuosa que se genera entre los padres y la Comunidad Terapéutica (CT).
Esta alianza corresponde a la comprensión que se tiene del lugar que ocupa la comunidad terapéutica ante los padres del residente en tratamiento. La comunidad terapéutica está al servicio de los padres del adicto, es decir los importantes para la CT son los padres, lo que se hace, se hace en nombre de ellos, la CT adopta entonces una actitud de humildad, esto es captado por el adicto en rehabilitación y se entrega más al proceso, por el contrario, si la CT es arrogante y cree que lo puede hacer mejor que los padres, entonces el adicto lo capta, se enoja, no se entrega tan fácil al tratamiento, se rebela más a la normatividad y al servicio.
Aun hay otros aspectos que son importantes a considerar desde el punto de vista de los órdenes del amor para que esta alianza educativo-terapéutica sea más eficaz. La filosofía que subyace en las constelaciones familiares soporta actitudes y acciones que son importantes en el trato a los padres y la manera de relacionarse con los residentes, a grandes rasgos revisaremos algunos incisos que considero son viables y compatibles con la estructura organizativa y filosofía de la CT.

a) La CT como puente hacia los hogares.

Un puente por el cual los residentes puedan caminar con compromiso un proceso re-educativo y terapéutico de interiorización de normas, valores y habilidades. Un puente donde a los padres se les da un buen lugar a partir del reconocimiento mismo de ser los importantes para la persona en rehabilitación. Ya que, la CT es temporal para el residente pero su familia está y estará ahí de manera más permanente, sólo que mediante la CT puede re-acercarse a su hogar.

b) Los operadores, terapeutas y equipo ganan el corazón de los residentes cuando toman a los padres en su corazón.

Cuando captan que los padres de los residentes son los principales forjadores de valores, creencias y conductas propias de una dinámica intrínseca familiar, y que esto no lo podemos cambiar sino incluir. Cada familia ha realizado su mejor esfuerzo, aun en lo que aparentemente es un atentado en contra de su hijo o hija, de trasfondo se puede encontrar el amor, un amor ciego pero al fin y al cabo amor.
Estando ante los residentes se mira a la persona y detrás de él se visualiza a sus padres, internamente hacemos una reverencia inclinando la cabeza. Esta es una forma de darles un buen lugar en nuestro corazón a los usuarios de la CT, este gesto interno es profundo y da el respeto y la dignidad que necesita y requiere la familia y la persona en rehabilitación.

c) Los terapeutas respetan la dinámica de cada familia.

El terapeuta y la CT no tendría que luchar con el contexto familiar del residente, ello origina un desgaste desproporcionado.
Un terapeuta puede originar debilitamiento en los residentes si invalida la forma de ser de su familia. Logrará una fuerza mayor de acción en los residentes si dirige su atención al reconocimiento y honra al sistema familiar, así como está…y aprovecha esta fuente de vida y de valores para la rehabilitación del residente.
Cada persona tiene su propia implicación sistémica o enredo familiar, que yo sepa, nadie se salva, si asentimos a la familia y a su dinámica, tenemos mejores posibilidades de que la familia colabore de una manera más entusiasta. Cuando la familia se siente enjuiciada se aleja de la comunidad, desconfía de este trato, sin embargo cuando se sienten respetadas la dignidad que hay ahí brota a favor del proceso que guía la CT.

d) Un terapeuta y operador efectivo está reconciliado con su familia de origen.

Asiente a la vida y asume cómo se la han pasado sus padres, en su propio contexto. Así podrá apoyar al residente a que se responsabilice de su propio contexto y saque toda la fuerza y provecho de esta situación.
Sobra decir que quien asume la responsabilidad de acompañar a otros en su crecimiento personal ha asumido o está en proceso de incorporar el acompañamiento por excelencia; sus propios padres, esto implica el trabajo terapéutico con la familia de origen. De esta manera la persona que labora en este ámbito se siente más fuerte, más segura para el acompañamiento y al mismo tiempo sabrá poner los limites y la distancia necesaria para que el residente mueva sus propios recursos.

e) Los límites, las normas y las tareas se manejan dando el lugar principal a los padres del residente, así puede despertarse más el interés y compromiso de éste.

Los residentes tienen mayor disposición a asimilar la normatividad de la CT cuando se sienten aceptados y reconocidos en su origen.
Arrogarse la autoridad de un padre creyendo ser mejores que el padre de los residentes es contraproducente, a pesar de que el adicto externamente puede negar a sus padres, en el fondo subyace su lealtad, la lealtad consiste en “ponerse difícil” ante las figuras de autoridad en la CT. La ingobernabilidad propia del adicto es amplificada por la arrogancia del equipo en la CT.
En el grupo terapéutico que manejo en la CT suelo decir a los participantes “Te lo pido en nombre de tu madre y tu padre”, “Lo digo en nombre de tu padre” e incluso en un tono más firme (como a veces es necesario), “Te lo exijo en nombre de tu padre” o un rotundo; “Te lo prohíbo por tu bien en nombre de…” Estas frases son bien recibidas, en un primer momento se hacen explicitas, más tarde la actitud de hacerlo en nombre de los padres y la familia basta para que ellos capten este respeto. Uno como colaborador en la CT presta un servicio a los residentes mirando que se actúa en nombre de ellos.

f) La inclusión de colaboradores, momentos, grupos como aspecto importante de la vida en la CT.
Los grupos, terapeutas y operadores que se incluyen y reconocen tienen menos dificultad ante el grupo. Cada profesional de la salud que colabora en CT tiene su buen lugar y da el buen lugar al otro, por que el trabajo es multidisciplinario y complementario. “Sólo tú puedes hacerlo pero no puedes hacerlo sólo” es una frase escrita y adherida en los muros de la CT y es una frase que reconoce la importancia de la responsabilidad personal en un compromiso grupal, alude al poder que se adquiere al sumar fuerzas, al sumar voluntades y para el caso de las Constelaciones Familiares para darle su buen lugar al co-laborador en esta común-unidad que se construye en el día a día en la CT.

g) La normatividad de la CT está al servicio del orden, el orden está al servicio de la familia, la familia está al servicio de la vida… y eso es grande.

La CT como familia sustituta ofrece la estructura para que el residente aprenda a respetar la autoridad, la disciplina en un contexto donde pueden florecer relaciones más saludables y fructíferas.
Esta es una frase que escuche en CT, “Amor sin disciplina es alcahuetería y disciplina sin amor es tiranía”. Viene al caso por una razón muy importante: una persona en proceso de rehabilitación necesita incorporar la normatividad de su contexto para saber ajustarse a los convencionalismos sociales que promueven la convivencia humana. La disciplina es entendida como “disposición a aprender, disposición a crecer”, en este sentido se comprende que con la normatividad se promueve la respuesta adulta del residente.
En el contexto de una CT, es importante tener en cuenta que una estructura con límites claros, concretos, y normas aplicadas con criterios estables facilita un aprendizaje más efectivo, genera hábitos concretos y es más educativa, lo que a final de cuentas implica un nivel de amoroso en la firmeza, ya que; se necesita tanto amor para dar un buen abrazo como para hacer que la norma de levantarse a las 7 de la mañana se cumpla, Fritz Perls lo menciona como una habilidad para frustrar y apoyar, en palabras de Agustín Galán; “dar el coscorrón y luego la sobada”.

h) La normatividad y el “medio altamente estructurado” de la CT apoya la interiorización del padre en la vida del residente.

Dice Hellinger:

“El amor llena lo que el orden abarca.
El uno es el agua, el otro el jarro.
El orden recoge,
el amor fluye.
Orden y amor se entrecruzan en su actuar…”

El orden es el jarro, el orden es el “medio altamente estructurado” para que el amor fluya; el amor es el agua, el agua es el servicio que se presta en el diario vivir, para que haya comida en la mesa y tiempo para orar, reconocer y agradecer lo que se recibe y se da en la CT.
Desde la perspectiva de las Constelaciones Familiares, la madre representa al Amor (el agua) y el padre representa a la Ley (el jarro), la norma la disciplina, la disposición para aprender y para crecer.
En general en la historia del adicto hay un padre lejano, periférico, tal vez cercano físicamente pero alejado emocionalmente, incluso puede ser un padre ausente por completo en el crecimiento de la hija o el hijo. También se da el caso donde el padre está presente pero no ve a su hijo como tal, en cuyo caso el hijo de igual manera “tiene un conflicto con la autoridad” y dicho en el marco de las constelaciones familiares, no ha podido tomar al padre, además de que en el proceso de una constelación familiar hay momentos donde la persona está lista para tomar al padre, toda la estructura organizativa de la CT, tiende a que se interiorice el orden y por tanto esa autoridad interna que tanto necesita para ponerse los limites para parar la vida de consumo, para contenerse así misma cuando ya no esté en la CT

i) La CT en si representa a la Madre.

La que da amor, cuidados, la que protege, la que procura que la vida se logre, se preserve, la que hace que nos quedemos en la vida.
Cuando llega una persona decidida a rehabilitarse, es probable que lo haga porque “ya toco fondo” y tocar fondo implica que llegó a lo profundo de su vacio, de su soledad, su tristeza o cualquier tipo de crisis existencial a la que en lo personal se haya enfrentado, pero finalmente quizá hay estado en riesgo su vida, su libertad o su integridad como ser humano, es entonces cuando se dice que; “nos acordamos de nuestra madre”, con ello, se recuerda que se necesita de algún tipo de ayuda, y ahí está la Madre y también la madre simbólica representada por la Comunidad terapéutica.
El proceso es en el mejor de los casos que el residente tome a la CT, se deje albergar por ella asumiendo por supuesto el compromiso que ésta le exige.

Para concluir cito textualmente las palabras de Elana Goti:
El uso de la comunidad como método asume que un individuo va a querer cambiar y aprender más a través de su afiliación con otros que están embarcados en la misma lucha: de ahí que la percepción de comunidad sea fundamental entre los participantes, el staff, los profesionales, los voluntarios.
O sea, la comunidad no es un lugar donde están los adictos guardados y adonde van profesionales a hacer terapia; la comunidad no es un lugar donde los adictos pasan el día alejados de las tentaciones de la calle, esperando entre grupo y grupo.
La comunidad consiste en un entorno social compuesto de pares, operadores, profesionales, directivos quienes al ser modelo de cambio personales exitosos o simplemente modelos de vida, sirven de guía al proceso de recuperación.

Desde la perspectiva de las Constelaciones Familiares esa guía se hace o se puede hacer en nombre de los padres. Cómo les digo a los residentes en en Flor y Canto, “a través de ustedes sirvo s sus padres y a través de la Comunidad Terapéutica estoy al servicio de la vida.”

“Gracias”.

Bibliografia:

Elena Goti, La Comunidad Terapéutica (breve repaso de su historia y algunas definiciones del modelo)

http://www.lasdrogas.info/index.php?op=InfoOpinion&idOpinion=121

Naranjo, Claudio. () La vieja y novísima Gestalt. Ed. Cuatro Vientos.

TRAVESET, M. (2007) La Pedagogia Sistémica. Fundamentos. Graó. Barcelona

Weber, Guntard. (ed). (1999). Felicidad Dual, Bert Hellinger y su Psicoterapia Sistémica Herder.

Hellinger, Bert. (2007) FELICIDAD QUE PERMANECE: Lo Esencial de las Constelaciones Familiares. Ed. Ridgen Institut Gestalt.

Elaboró:
Psic., y Constelador Familiar.
J. Arnulfo Martínez Flores.
Enero de 2012.
Comunidad Terapéutica Flor y Canto A. C.

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